sábado, 7 de marzo de 2009

Partir sin despedirse...


Abra las puertas para que salga la tormenta, sacúda ese polvo que ensucia todo recuerdo. No es mucho lo que se le pide, sólo un pequeño acto de contricción, un digno final para una historia de amor, un arrepentimiento mínimo de forma, no de fondo, una penitencia simple, una compensación pequeña para enmendar lo obrado a ciegas y rectificar lo mal hecho. Siempre es posible reparar en algo, y después de tanto tiempo ya no será necesario todas las explicaciones que antes temió dar. Haga un gesto, tome el teléfono, escriba una nota o busque su propia manera de hacerse presente.

Sólo se requieren unas pocas palabras. Talvez un "Lo siento", o un "No fuí capaz" o un "No supe cómo". Y una aclaración breve, "Sin querer se acabó el amor" o "No pude con el desamor" o "Tube rabia" o cualquier cosa que testimonie que a pesar de su falta de coraje para enfrentar el dolor de la ruptura, usted estubo ahí, existió, fué real, y que valió la pena amarle, que nunca quizo ser brusco o cruel.





No hay comentarios:

Publicar un comentario